9. El Agro y la Política del Avestruz
9. El Agro y la Política del Avestruz
PATINHOEDICIONES (ARTICULOS PUBLICADOS)
1 Desabastecimiento y Organización
2. Desarrollo Rural y Capacitación”
3. Los Fondos y las Comunidades Campesinas
4. Leyes y Desarrollo
5. Agronomía: 25 años
6. Los Recursos Naturales
7. El Contrabando y los Subsidios
8. Los Subsidios y la Producción Agropecuaria
9. El Agro y la Política del Avestruz
10. Educación y Conciencia Regional
11. La Informatica y el Agro Regional
12. Agro: Dura realidad
13. Democratizar la democracia
14. ¿Respuesta a un pueblo en su anversario?
15. Reivindicacion Urgente Necesita la Sierra
16. ¿Democratizar el gobierno o el estado peruano?
17. Regionalización, Reto y Lección
18. De la frialdad de los números a la frialdad de los intererses
19. La Zona de Tambogrande
20. Huarmaca: Historia y Rencuentro”. Diario El Tiempo. Suplemento SEMANA. 03/02/2002.
21.“Huarmaca: Historia y Religiosidad”. Diario El Tiempo. Suplemento SEMANA.

22. Cuando la mujer toma el chicote -Comité Femenino de Ronda Campesina de San Juan
23. Lo que todo a candidato a presidente no debe olvidar
24. Cinco Opciones para Elegir I
25. Cinco Opciones para elegir II
25. SANTA ROSA Y VILCAZAN
26. Bemoles del FONIPREL
COMPILACION EDITADA/“Elaboración de Metodologías Alternativas para la Formulación del Plan de Desarrollo y Presupuesto Municipal Distrital con Participación Popular”.
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EL AGRO Y LA POLITICA DEL AVESTRUZ

Publicado en Diario El Tiempo el 03/03/89. Pág. 06

Sería ocioso ilustrar al agricultor sobre un aspecto del cual él es plenamente consciente en este momento: la presente campaña agrícola afronta problemas muy graves para culminar exitosamente. Vayan estas líneas entonces, como una información, a aquellos que aún no han entendido la crisis ingobernable en la cual está entrando el aparato productivo agrícola nacional y, quizás también, a aquellos miles de agricultores campesinos que no saben – porque no se les ha permitido integrarse al conocimiento de una u otra forma – cuanta importancia tiene para la economía del país, que ellos obtengan buen rendimiento en la media hectárea de tierra que cultivan.
Las características más saltantes de esta irregular campaña agrícola a la que nos estamos refiriendo han sido y/o son:
a) Irregularidad en las precipitaciones pluviales.
b) Falta de liquidez en el Banco Agrario y
c) Desabastecimiento de fertilizantes. Como quiera que el primer factor se ha regularizado y en este momento hay buena disponibilidad del líquido elemento, nos referimos aquí al que nos parece de fundamental importancia.
En este sentido lo más grave, creemos, es el desabastecimiento de fertilizantes y dentro de ellos la UREA, cuya comercialización, por estar en manos del Estado, obedece a normas de política del partido gobernante y por tanto a la política económica que rige para el país en este momento. La UREA es uno de los insumos agrícolas altamente subsidiados, tan es así que, por ejemplo, el Estado a través de ENCI, le compra a PETROPERU a un precio de setenta mil intis la tonelada métrica, para venderle al productor a diez mil trescientos noventa y seis intis. En el caso de la UREA importada el precio por tonelada métrica es de ciento treinta y tres mil intis, siendo el subsidio del 89 por ciento de este valor (AGRONOTICIAS Nº 111).
Debido al desorden económico en que se ha incurrido a través de políticas económicas inmediatistas e inadecuadas – gastos productivos fabulosos, mientras se descuidaba la recaudación de tributos y la reserva de divisas – nos hallamos con que no hay recursos en caja.
Esta falta de liquidez que acusa el Tesoro Público, afecta también, y de manera más grave, el necesario y urgente abastecimiento de fertilizantes, pues, el alto monto del subsidio que debe aportar el Estado en imposible materializarlo en este momento, debido a que – para bien o para mal – el Banco Central de Reserva no emite moneda inorgánica así al “programa económico” del actual ministro de economía; por lo que el Estado, a través de ENCI, hace las adquisiciones de acuerdo a la lenta recaudación de tributos y captación de otros ingresos, descuidando un concepto que en agricultura significa el éxito, es decir: oportunidad.
Allí están, pues, las largas colas y la pérdida de tiempo y dinero de los agricultores. Una muestra tomada entre los cientos de agricultores que diariamente acuden a la oficina de ENCI en la ciudad de Cruceta- San Lorenzo, nos indica que en promedio cada productor había perdido nueve días hábiles sin obtener aún el fertilizante lo cual llevado a un gasto promedio diario de cinco mil intis por productor en pasajes y alimentación, importa para un solo productor la suma de cuarenta y cinco mil intis adicionales al costo de producción, que multiplicado por los cientos de agricultores que acuden diariamente, arroja pérdidas que ilustran claramente la magnitud del problema que significa la incapacidad administrativa de los responsables de la solución de este problema.
Llegamos a la conclusión de que el panorama, para el presente año, es bastante sombrío en lo que se refiere a abastecimiento de alimentos. Por un lado está la reducción de las áreas de cultivo, que ya es bastante significativa – sólo en arroz se ha pasado de 220.000 a 189.800 hás – a esto, debemos añadir el agravante de la falta de oportunidad en la fertilización y otras labores culturales que dependen del avío agrícola y que incidirán en forma decisiva en la reducción de los rendimientos, por lo que es casi seguro que las importaciones programadas para este año tengan que ser mayores; pero, como no contamos con divisas suficientes – a veces ni para pagar fletes de alimentos donados – el problema se acentuará haciendo la situación muy desesperada y tirante en el aspecto social.
Todo esto, si bien no puede corregirse totalmente, se ha podido y se puede aliviar en gran parte, pero debe hacerse ahora. La medida que debe darse es el incremento del precio del fertilizante, medida que desde hace tiempo se viene rumoreando pero que no se aplica debido a que podría causar una fuerte reacción de los productores y una elevación necesaria, en los precios de los alimentos. Por evitar esto, se está haciendo algo peor: tener un seguro colapso alimentario al fracasar la presente campaña agrícola.

Seguir la política del avestruz – enterrar la cabeza y no hacer nada ante el peligro – por miedo a la impopularidad es una grave y condenable irresponsabilidad, que finalmente hundirá a quienes hoy hacen mal uso del poder de decisión.

Publicado en Diario El Tiempo el 03/03/89. Pág. 06