8. Los Subsidios y la Producción Agropecuaria
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PATINHOEDICIONES (ARTICULOS PUBLICADOS)
1 Desabastecimiento y Organización
2. Desarrollo Rural y Capacitación”
3. Los Fondos y las Comunidades Campesinas
4. Leyes y Desarrollo
5. Agronomía: 25 años
6. Los Recursos Naturales
7. El Contrabando y los Subsidios
8. Los Subsidios y la Producción Agropecuaria
9. El Agro y la Política del Avestruz
10. Educación y Conciencia Regional
11. La Informatica y el Agro Regional
12. Agro: Dura realidad
13. Democratizar la democracia
14. ¿Respuesta a un pueblo en su anversario?
15. Reivindicacion Urgente Necesita la Sierra
16. ¿Democratizar el gobierno o el estado peruano?
17. Regionalización, Reto y Lección
18. De la frialdad de los números a la frialdad de los intererses
19. La Zona de Tambogrande
20. Huarmaca: Historia y Rencuentro”. Diario El Tiempo. Suplemento SEMANA. 03/02/2002.
21.“Huarmaca: Historia y Religiosidad”. Diario El Tiempo. Suplemento SEMANA.

22. Cuando la mujer toma el chicote -Comité Femenino de Ronda Campesina de San Juan
23. Lo que todo a candidato a presidente no debe olvidar
24. Cinco Opciones para Elegir I
25. Cinco Opciones para elegir II
25. SANTA ROSA Y VILCAZAN
26. Bemoles del FONIPREL
COMPILACION EDITADA/“Elaboración de Metodologías Alternativas para la Formulación del Plan de Desarrollo y Presupuesto Municipal Distrital con Participación Popular”.
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LOS SUBSIDIOS Y LA PRODUCCION AGROPECUARIA

Publicado en Diario El Tiempo, Piura el 19/02/89.

Como se ha definido en anterior oportunidad el SUBSIDIO es el aporte económico que el Estado hace a las empresas productoras de artículos de primera necesidad o a aquellas que prestan servicios de gran demanda popular, con la finalidad de que coloquen sus productos y/o servicios a un precio por debajo del que realmente deberían hacerlo.
En el caso del Perú, los subsidios que se otorga a los productos alimenticios abarcan una gran cantidad de estos, beneficiando así a los consumidores , lo cual es deseable sobre todo en los estratos sociales donde escasean los ingresos debido sobre todo a las altas tasas de desempleo o sub- empleo. Sin embargo esta política tiene un costo muy alto que a la larga origina una dependencia peligrosa debido a que los alimentos subsidiados se compran en el exterior, significando esto desembolso continuo de divisas y por tanto renuncia del país a buena parte de su desarrollo, además del deterioro gradual de la actividad agropecuaria nacional. Desafortunadamente es lo que ha venido y viene sucediendo en nuestro país.
Así con una política alimentaria sesgada se subsidió y/o alentó la importación de alimentos, favoreciendo económicamente al importador nacional y al exportador extranjero; todo eso con el argumento de que no hay necesidad de comprar productos caros en el país producidos – se decía – por agricultores incompetentes, si había en el mercado internacional productos baratos que se podían importar.
Ante este cuadro desalentador, en un acto reivindicativo del agro nacional que trató de plasmar el actual gobierno, se dictaron medidas que en un momento fueron esperanzadoras – Programa de Reactivación y seguridad Alimentaria, entre otros – pero muy pronto estos fracasaron y fueron sepultados sin aliviar mayormente el problema. Es decir los precios de los productos agrícolas y pecuarios se pusieron casi al nivel de su costo de producción; las áreas de cultivo se redujeron en forma considerable reduciéndose el ingreso de productos a los mercados y quedando , como única alternativa, otra vez importar. Lo más fácil e inmediato.
Actualmente ante la carencia de divisas para la compra en el exterior, se retiran los subsidios, suben los precios y disminuye el consumo , pues el nuevo precio no está al alcance de todos . No obstante, el productor agropecuario nacional está lejos de recibir un precio adecuado por sus productos y apenas si alcanza a cubrir sus costos de producción, notándose la carencia de incentivos que permitan en el mediano plazo obtener mejoras sustantivas en la producción de alimentos.
Debe entonces replantearse la política subsidiaria – sostienen algunos especialistas, es decir de retirar totalmente los subsidios habría que plantear su traslado. <este traslado al productor agropecuario nacional debe hacerse en los productos de mayor demanda popular, estableciendo también una política efectiva d reorientación en los hábitos de consumo, de aquellos productos que difícilmente puedan ser satisfactoriamente producidos en el país.
Adicionalmente, es necesaria la comprensión de los consumidores, quienes deben tomar conocimiento de la grave situación que se genera con una política inadecuada de abastecimiento alimentario y es que el mayor error de estos se debe a la creencia de que si el productor exige mejor pago por sus productos - como lo viene haciendo -, ellos – os consumidores –serán directamente afectados por la elevación de los precios, lo que no es necesariamente cierto por las razones que se explican a continuación.
Si se otorga un subsidio al productor el cual debe aplicársela recio del producto y no a través de subsidios indirectos – precio bajo de fertilizantes tales como la urea, pesticidas, etc. – que pueden perderse vía contrabando; sería necesario quizá hacer algunos pequeños ajustes, pero estos comparados con la disponibilidad de alimentos en los mercados no serían significativo.
Dicho subsidio en caso de productos comercializados por el estado – arroz por ejemplo – se haría en forma directa al momento del pago al productos, que por otro lado, debera hacerse en forma oportuna. Para productos que no estén sujetos a comercialización estatal pero que son de necesidad primaria – papa, menestras , et. ,) – debería establecerse un mecanismo de compensación a través del cual , mediante un Certificado de producción o CERTIPROD, similar al CERTEX, el agricultor podría cobrar un beneficio económico adicional al haber entregado al mercado una cantidad determinada de producto.
Aquí quizá pueda argüirse que los subsidios no se pueden trasladar, sino que es necesario retirarlos para cerrar el déficit fiscal, pero ¿ puede perseguirse el logro de una meta económica a costa de morir de hambre lentamente?. Creemos que no. Es hora, más bien de empezar a fortalecer realmente nuestra deteriorada actividad agropecuaria y no menos maltratada alimentación nacional.

José A. Patiño Angeldonis
Publicado en Diario El Tiempo, Piura el 19/02/89.